El nutricionista y su contribución a un estado de bienestar de un país

Los países nórdicos, como Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia, tienen un modelo político socialdemócrata en donde el acceso a la salud, educación, seguridad social y servicios sociales se garantizan para toda la población. En estos lugares, prácticamente no hay desigualdades sociales y son considerados como altamente prósperos y muy productivos.

En este artículo, nos enfocaremos en el tema de la salud, según el Índice Global de Salud (Bloomberg 2019), que se basa en los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial.

El indicador mencionado analiza factores como tasa de mortalidad, causas de muerte, riesgo de desnutrición, hipertensión arterial, consumo de tabaco, acceso al agua potable, entre otros. De esta manera, se sitúa a Islandia en el tercer lugar; a Suecia en el sexto; a Noruega en el noveno; y a Chile en el puesto número veintinueve. El Perú no aparece en los primeros cincuenta de esta lista.

¿Cómo es la alimentación en los llamados países nórdicos? La dieta está basada en 4 principios: salud, potencial gastronómico, sustentabilidad e identidad; asimismo, esta hace uso de vegetales de hojas verdes, frutas de bosque, cereales enteros, legumbres, lácteos bajos en grasa y pescados. 

Nuestro país podría adaptar estos principios resaltados por la OMS. De los 4 principios descritos, en el Perú nos faltaría que nuestra alimentación se adecue a la salud y sustentabilidad. Tenemos suficiente capacidad de territorio para el cultivo agrícola y la crianza animal, además de nuestro mar, que es uno de los más ricos del mundo en recursos hidrobiológicos. Es necesario aumentar la presencia de nutricionistas en ministerios, además del de Salud, Producción, Turismo, Educación, Agricultura e incluso el Ministerio de Economía y Finanzas, para implementar esta visión de mejorar nuestra cultura nutricional, alineado a nuestro contexto cultural.

¿Cuál es el estado nutricional? La obesidad en los países nórdicos varía entre el 7% y 12% que presenta un IMC mayor a 30, excepto Finlandia, que está entre el 18% y 19%. Casi no hay desnutrición infantil en estos países. 

Comparando con el Perú, vemos que casi el 70% de personas mayores de 15 años tiene algún grado de sobrepeso y obesidad. La desnutrición crónica infantil está en 12,9%, y la anemia en niños y niñas de 6 a 35 meses es de 43.6%. Esto reduce la competitividad de nuestro país y genera altas perdidas económicas, pues aumenta los costos al Estado para tratar enfermedades asociadas, además de mayores gastos para la población y perdida de la calidad de vida, factores que no ayudan para alcanzar el estado de bienestar deseado.

Es aquí donde el trabajo tiene que ser multisectorial y se hace necesaria la intervención del nutricionista.

Para generar el cambio generacional, se debe implementar el curso de nutrición en las escuelas, dictado por un nutricionista; además de rediseñar los desayunos y almuerzos escolares, estas deben estar basados en los 4 principios (salud, potencial gastronómico, sustentabilidad e identidad). Esto para que los alumnos tengan mejores hábitos alimentarios.

  • Campaña de educación nutricional para padres, para crear conciencia y ayuden a adherir los saludables hábitos de alimentación en sus hijos.
  • Fomentar y practicar la actividad física. 
  • Fortalecer la ley de alimentación saludable y fomentar su cumplimiento.
  • En el equipo de salud ocupacional se debe contar con un nutricionista, para prevenir problemas nutricionales por déficit o por exceso o tratar los mismos.

Con la intervención del nutricionista podemos ayudar a que disminuyan las enfermedades crónicas no trasmisibles y las enfermedades consecuentes, para así mejorar el estado nutricional de los niños.

Los adultos con mejor salud serán más productivos y mejorarán su ingreso económico. Se tendrá menos gastos en salud, dinero que se puede invertir en mejorar su desarrollo personal.

Los niños y niñas sin desnutrición crónica, anemia y con hábitos saludables, serán más creativos, mejoran su rendimiento académico, serán adultos saludables, buscarán ser profesionales, tener mejores ingresos, rompiendo así el ciclo de la pobreza, llevando al país a ser más competitivo.

Queda en nuestra clase política el tomar decisiones en este sentido. Mientras más competitivos seamos, generaremos más riqueza, que debe servir para mejorar la calidad de los servicios públicos en salud, educación, tener sueldos decorosos y donde todos los peruanos tengamos las mismas oportunidades. Pero disfrutar de este estado de bienestar siendo saludables y los nutricionistas estamos listos para ayudar en este propósito. 

Escribe: Lic. Olger Dawis Román Vílchez

Secretario Científico Consejo Regional IV – CNP

Lima, 13 de julio de 2020.

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